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  orientacion
 

El orientador es un profesor que, como parte de su labor profesional y por encargo de la dirección del colegio, asume la responsabilidad del asesoramiento de una familia a la que ayuda en la educación de su hijo. Esta tarea lleva consigo la orientación personal del o de los alumnos miembros de esa familia, de acuerdo con sus padres, primeros educadores. En este sentido, el cometido principal del orientador es el de ayudar a los padres y al propio alumno a diseñar el proyecto educativo personal, procurando que haya unidad de criterios y de acción educativa entre la familia y colegio.

En el proceso de educación personalizado, los profesores y el orientador, han de ayudar al alumno a conocerse, a valorar el mundo que le rodea, a hacer recto uso de su libertad decidiendo entre diferentes posibilidades de obrar, a esforzarse por alcanzar un rendimiento satisfactorio y los demás objetivos de formación humana y espiritual que desarrollan su personalidad. Cabe distinguir, por tanto, la función orientadora del trabajo de cualquier profesor; la que corresponde al encargado de curso, a través de medios grupales y de las indicaciones ocasionales que pueda hacer personalmente a un alumno; y, por último, la que es propia del orientador, que presupone una base indispensable de aceptación y confianza mutua.

El orientador realiza una labor sistemática que se asienta sobre los principios de profesionalidad, confianza y confidencialidad.

El orientador no limita su tarea a dar buenos consejos, más o menos adecuados, según lo que pueda deducir por datos o informaciones externas. Ante todo, sabe escuchar, tiene un auténtico interés por lo que comentan los padres o el alumno; el orientador no suplanta la voluntad de los padres o del alumno señalándoles qué deben hacer, sino ayudarles a tomar sus propias decisiones, a actuar con libertad personal, poniéndoles frente a sus responsabilidades.

Primero, la familia

El objetivo es ayudar a las familias en la educación de sus hijos, con autonomía y libertad personales. En definitiva, se trata de colaborar con cada familia en la formación de sus hijas e hijos, para que lleguen a estar en condiciones de trazar su proyecto de vida y seguirlo.

Para ello, es indispensable que familia y colegio concreten unos criterios educativos básicos, porque de otra forma la incoherencia entre los dos ámbitos naturales de la educación perjudicaría al alumno y los esfuerzos para ayudarle a mejorar su preparación personal y a fortalecer su voluntad resultarían poco eficaces. Por tanto, la primera preocupación del orientador es la de lograr una comunicación fluida entre padres y colegio.

Las entrevistas de orientación

Quienes de ordinario conocen muy bien a su hijo, con todos los antecedentes, son los padres. Por eso el orientador escucha primero a los padres. El diálogo con los padres tiene un enfoque positivo: hablar de lo que va bien y de lo que se debe cambiar, pero con esperanza, porque la persona siempre tiene la posibilidad de mejorar, aunque algunas situaciones sean muy complicadas.

Una orientación personal continuada exige, al menos, una entrevista formal frecuente con cada matrimonio y con los alumnos, para ayudarles a reflexionar y conocerse mejor, para que se acepten como son y adopten decisiones firmes de mejora familiar o personal, y a mantener el esfuerzo por mejorar.

El asesoramiento familiar y la orientación personal no se reducen a las entrevistas formales. La convivencia diaria ofrece muchas oportunidades para atender una llamada telefónica, mantener una breve conversación en un pasillo, al final de una clase o reunión, en un momento de descanso, en el comedor. Estos contactos esporádicos breves, cuando apoyan la entrevista formal, tienen un gran valor para estimular y animar, para resolver una incidencia, para felicitar al que consiguió el objetivo que pretendía.

Orientación personal

Una entrevista suele comenzar por la evaluación de los objetivos acordados en la conversación anterior. Los temas que se pueden tratar en cada ocasión son muy variados, ya que los padres y el orientador, que comparten un interés común por la formación completa de sus hijos o alumnos, no pueden limitarse a comentar los resultados académicos, aunque sea importante tratar este punto con profundidad y aunque aparentemente sea el asunto que más preocupa a los padres. En efecto, el trabajo es el medio fundamental para la propia realización personal y medio educativo por excelencia, pero en las entrevistas con los padres se tratan otros muchos asuntos y, en especial, cuanto se refiere a la vida familiar, la formación del alumno y su capacidad de relación: su comportamiento en casa y en el colegio, su carácter, sus relaciones de amistad y uso del tiempo libre, para poder ayudarle a desarrollar las virtudes y a corregir sus defectos.

La relación del orientador con sus alumnos tiene un contenido muy amplio y se refiere a múltiples temas. Se trata de procurar conocer sus capacidades, necesidades, intereses e ilusiones, de ponerle en condiciones de captar los valores y su sentido, con su jerarquía: de conocer el porqué de las cosas y su fundamento ético; de ayudar a entender que ser feliz supone coherencia con el bien, y a superar el egoísmo para abrirse a los demás, con ilusión por construir una sociedad más humana y más justa; de adquirir la capacidad de distinguir lo importante de lo que tiene menos importancia; en definitiva, todo aquello que le permita lograr la felicidad en la vida personal y en la relación con los demás.

Orientación académica

El rendimiento académico suele ser el punto de partida de la relación del orientador con el alumno y con sus padres. Se parte de un diagnóstico preciso de las posibilidades y limitaciones de cada uno, realizado con los datos de su observación personal, con la información suministrada por los padres del alumno, por los demás profesores, por el expediente académico y, en su caso, por tests psicométricos y otros dictámenes técnicos. Este diagnóstico se actualiza de continuo, para poder acomodar el nivel de exigencia a las nuevas situaciones personales y para conseguir una mejor motivación para el aprendizaje: para qué asignaturas está más o menos dotado el alumno, qué recuperaciones tiene pendientes, cómo es su aprovechamiento de las clases, si acude al colegio con el material necesario, si estudia todos los días en casa el tiempo necesario, si es ordenado, si usa técnicas de estudio eficaces, cuándo y dónde estudia.

Orientación profesional

La orientación profesional de los alumnos cuenta con una información completa sobre cada estudiante: aptitudes, intereses, datos psicotécnicos, rendimiento de los últimos cursos, la opinión del equipo educador, de los padres y del propio alumno. Cuando se trata de elegir estudios universitarios, se procura ayudar a ponderar en primer lugar la capacidad y aptitudes; luego los gustos e inclinaciones; finalmente las razones de conveniencia y de rendimiento económico. En último término, la decisión de cursar determinados estudios corresponde al alumno y a sus padres.

 

 

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